Sigo sin entenderlo, pero mientras mas camino creo que mas me acerco a definirlo. Hoy solo voy, ando sin estribo, motivado y alegre, sin ver lo que pasa, pero pasa, que no se que es lo que pasa, puesto a que no logro bautizar lo que siento, solo sé que tengo un corto circuito entre la coherencia, el deseo y el constante y cada vez mas fuerte latido de mi corazón, y es mi corazón es la percusión de las mariposas, y son estas las propagadoras de un mar de nervios, son los nervios los que descansan en los miedos y son estos últimos mis más sinceros deseos. Que miedo seria tropezar, mientras camino bajo de guardia en la acera de algún lugar.
Ya entrada la tarde me relajo un poco sobre una banca, detallo con enorme sorpresa que soy totalmente ajeno a cualquier sensación de cansancio, así como soy ajeno al por qué; sería lógico afirmar que mi cuerpo no ha respondido a la estimulación física por algún tipo de droga o fármaco así como sería ilógico pensar que al estar mi mente ocupada en cosas indiscutiblemente nuevas no ha tenido tiempo de darse por enterada que he estado varias horas consecutivas caminando. Aun sentado, pretendo retomar mi camino, llevando ligeramente mi cabeza hacia adelante, pero solo ha bastado tal movimiento para que sintiera que no había una diferencia entre aquel camino largo y desconocido y la banca fría e incómoda si en cualquiera de los dos no voy a estar consciente de mí.
El silencio se apodera de mi mente, y en ella se agiganta una luz brillante que crea sombras en mis ideas, hasta que limita mi trabajo mental a una sola; lamento tener que decir que tras esto no recuerdo cual idea fue la que soporto la mas inmensa y brillante luz y el silencio con mas suspenso jamás presente en la mente de un soñador. ¿Abra sido aquella idea, el resultado o la respuesta? Creo con total devoción que mi mente tiene la respuesta que yo quiero, pero solo el tiempo me ayudara en el proceso de recordar, asimilar, entender, e interiorizar; pero a aquel tiempo le costará trabajo si el mismo está lejos de la energía del ser que me motiva a soñar, si el tiempo tuviese en frente la sonrisa que aun con mis ojos cerrados veo le quedaría más fácil su labor de crear ideas que compactas respondan la pregunta.
Sin otro motivo que no sea el de seguir adelante y no permitirme quedarme sin avanzar emprendo mi camino de regreso a algún lugar, y mientras camino noto que soy indiferente de la vida consiente e impropia de tu existencia, lo cual no me dice más que he de dedicar este día a aquel ser.
Hay algo que puedo hacer para lograr avanzar en mi afán por saber, puedo definir aquel ser. Pretendo hacerlo de la manera más exacta, tal como mi cordura, sensatez y alegría me lo permitan, es un ser que te invita a pensar, eso claramente, te mueve dentro de miedos que están a la sombra de deseos, aquel ser tiene por característica mayor una energía desbordante capaz de contagiar el más nervioso de los ánimos, es una energía que no tiene porque esforzarse para lograr crear un ambiente que no discrimina clima o entorno para hacerme sentir atraído y contento, su máxima expresión habla en conjunto de un bello sentimiento, sentimiento totalmente bueno y renovador, y es está, la máxima expresión, la culpable de que mi cordura le de paso a la prisa por sentir ese momento.
Sin ser injusto, y caída la noche, tengo que reconocer que lo que he dejado atrás me causaba cierta pesadez, que lo que he dejado atrás lo he sabido dejar porque lo he vivido al máximo, porque lo he disfrutado al punto en el que ya no me aportaba nada interesante, pero sería injusto decir que agradezco dejarlo, puesto a que no solo me invita a recordar paisajes, lugares y momentos que se mantuvieron como experiencias enriquecedoras y completas sino que además cada experiencia ha creado el caminante que hoy no descifra, ni siquiera con la mas apuesta de las preguntas, la respuesta.
Son, de alguna manera, las estrellas que desde mi casa veo las encargadas de guiarme en mi afán, puesto que al verlas he sentido tranquilidad y calma, pero a la vez he notado que aquel firmamento es el cielo mas indefinible pero hermoso, es el cielo promisorio, es un cielo renovador que te da energía para enfrentar la quietud, es un cielo que puedes ver pero no interactuar con él, y es por eso que te invita a que admires las estrellas con respeto y con el ánimo de disfrutarlas sin querer alterarlas, y esta es la manera como las estrellas me hacen entender demostrándome que es lo que siento al verte mujer.
Juan Sebastian Diaz Amaya – NOVIEMBRE 05 2011
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